Los pedazos que perdimos esperándonos

Noches a medias

Vives con miedo a que aquello que deseas que ocurra nunca suceda, a que sea demasiado tarde para que “un quizá” se convierta en un “no” definitivo, a que vengan otros por detrás que te pasen por encima. Respiras aferrado a esa duda con nombre y apellidos, con rostro, con voz, una historia aún no contada, no escrita. Pendes de una de las agujas del tiempo, atrapado como una cometa entre las ramas de un árbol, con el cuerpo desgarrado, abierto por las cuchillas del pasado.

Sientes el dolor clavarse en tu piel, centímetro a centímetro, poro a poro,  y no puedes evitar sentirte perdido sin saber qué camino es el correcto. Sin saber si guiarse por la razón sería la mejor opción, o  por el contrario, hacerle caso a tu corazón  y dejarte llevar por lo que sientes. Aunque a veces eso sea peligroso…

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